La casona, estilo hacienda, donde se asienta nuestro hotel, data posiblemente del siglo XVIII, dentro de lo que ahora se conoce como Centro Histórico de la ciudad, edificada sobre parte de lo que fue una gran plataforma ceremonial Puhrépecha donde se localizaban las pirámides o cúes, los grandes fogatas de culto al sol y las casas de los sacerdotes en la época prehispánica.
Originalmente daba servicio como Mesón, por lo que fue construida estratégicamente junto al Camino Real, que conectaba las ciudades principales y algunos pueblos de la Nueva España. Los mesones daban albergue y alimentación, tanto a los cansados viajeros humanos, como a sus indispensables animales de monta, tiro o carga después de sus largas y penosas travesías; y en forma muy particular atendían a los arrieros que con sus recuas realizaban el intercambio comercial entre las distintas comunidades de la época.
Para cumplir mejor su objetivo, el mesón fue diseñado con un gran patio central, circundado por las habitaciones y amplios portales con objeto de facilitar las maniobras de carga, descarga y almacenamiento temporal de las mercaderías.
El lugar contaba así mismo con herreros y carpinteros para ayudar en el mantenimiento de carretas, guarniciones y reponer herraduras.
Los mozos de cuadra se ocupaban de los animales desde su llegada, pues se disponía de caballerizas y pajar propios, de ésa manera sus propietarios podían descansar adecuadamente. En vista del elevado consumo de agua, el mesón contaba con su propio suministro de agua mediante un pozo de factura manual.